GACETA

RETIROS

La práctica cotidiana de Mindfulness durante 30-60 minutos es un paliativo a nuestras ajetreadas vidas. Aunque el ajetreo se limite a atender al móvil y los medios de comunicación y no tengamos actividades estresantes como la crianza o el trabajo, nuestra vida puede ser muy ajetreada mentalmente. Los síntomas son ansiedad o depresión, avidez e insatisfacción.

La meditación diaria nos proporciona un punto de calma y lucidez que tiene una duración limitada, como el efecto de una pastilla. Sin embargo, para consolidar la atención consciente que nos permite asistir a nuestros pensamientos, emociones y estados corporales con una actitud más o menos desapegada, necesitamos un tratamiento intensivo.

En un retiro, renunciamos a atender al móvil, las redes sociales, el correo, la televisión. Incluso desistimos de leer, oír música o hablar. No hace falta hacer nada, solo con esa renuncia podemos experimentar con mucha claridad e intensidad los intentos de la mente y el cuerpo de volver a nuestras rutinas y condicionamientos.

Si unimos este ejercicio ascético con una práctica continuada de meditación formal, es decir, de estar sentados en posición vertical y en inmovilidad, el foco todavía es más intenso llegando a ser incluso insoportable. Somos capaces de ver cómo somos y cómo nos tratamos de forma tan precisa que no hay posibilidad de escaparnos de nosotros mismos que es lo que hacemos continuamente.

La experiencia del retiro es una aventura exigente y transformadora. Si la práctica cotidiana es medicación, el retiro es cirugía. No palia, sino que erradica los deseos insanos. En la tradición del Buda se señalan cuatro intoxicaciones o corrupciones responsables de nuestra enfermedad: el deseo sensual, el deseo de ser alguien, la concepción errónea y la ignorancia. El problema es que la mayoría de las personas vivimos intoxicados y preferimos eso a curarnos. La corrupción mental se ha vuelto nuestra forma ‘normal’ de vivir y preferimos ser ‘normales’ que curarnos.

La ignorancia es el origen de la intoxicación y consiste en creer que los conceptos, incluido el concepto de ‘yo’ tienen existencia propia o son ‘la verdad’. Nos resulta ‘contra natura’ renunciar a la idea de que ‘yo’ soy mis deseos, especialmente los deseos de ser deseado y el ansia de placer sensorial. Sin embargo, tarde o temprano el sufrimiento aparecerá y si no hemos aprendido a vivir sin desear porque basamos la felicidad en el cumplimiento de nuestros deseos la experiencia puede ser devastadora.

Los retiros nos hacen más poderosos porque somos más resilientes a la adversidad, más honestos porque aprendemos a no engañarnos a nosotros mismos y más compasivos porque aprendiendo de nuestro sufrimiento aprendemos a conectar con el sufrimiento del otro.