KAZETA

SOBRE LA CONCIENCIA SIN ELECCIÓN

Decía Krishnamurti (1895-1906), que fue quien acuñó y popularizó este término, que fuera de asuntos técnicos estrictamente prácticos la presencia y acción de la elección conlleva confusión y conflicto. “Cuando una persona percibe una situación dada, imparcialmente, sin preferencias, sin distorsión y por tanto con completa conciencia, actuará naturalmente de acuerdo  con esta conciencia y la acción resultante será la manifestación y el resultado de esta conciencia, más que el resultado de una elección. Tal acción y tal estado mental es inherentemente sin conflicto.

No ofrecía ningún método para lograrlo, ya que en su opinión, la aplicación de una técnica no puede evolucionar hacia una verdadera falta de elección o resultar en ella. Para él todos los métodos introducen un conflicto potencial o real generado por los esfuerzos del meditador para cumplir. Pero esta aplicación incesante del esfuerzo tiene un efecto contrario, ya que prioriza el resultado futuro, premeditado y condicionado por las expectativas a la simple acción en el presente.

Afirmaba que para que se realice la verdadera falta de elección, esta tiene que detenerse irrevocablemente, sin embargo, este cese no es el resultado de una decisión, sino que implica el cese del funcionamiento del que elige o del yo como entidad psicológica. Propuso que tal estado podría abordarse a través de una investigación basada en la atención consciente en la que la identidad se  disuelve en una atención completa y que lo abarca todo. Por tanto, afirmó que la conciencia sin elección es un atributo natural de la percepción no egocéntrica a la que llamó “observación sin observador”. Una mera operación mental en la que tu eres a la vez, por ejemplo, el que mira el universo y el universo que se mira a si mismo. La operación de un factor mental de alto nivel en la que el observador es lo observado.

Conciencia o atención sin elección a mi me sugiere que te das cuenta de lo que esta sucediendo en todos tus centros sin que tengas necesariamente que hacer un juicio o establecer una preferencia, sin que tengas que reaccionar al instante. Cuando haces del “darte cuenta”, tu forma de meditar, de vivir ya no hay elección. Porque no puedes elegir no “darte cuenta”, de alguna manera ya es tarde para hacerlo. Una vez que “te das cuenta” no hay elección, sólo tienes que seguir tus intenciones y propósitos más elevados, sólo hacer lo que conviene con lo que viene, sin elección.aceptacion

Por lo tanto, como dice Mónica Cavallé, el objetivo no es elegir para ser y actuar de una determinada manera, ese es el objetivo del yo ideal. El objetivo, de haber alguno, no es ser más perfectos, sino más reales. Lo primero da lugar a bondades castradas, sin energía, sin vigor y lo segundo da lugar a personas cada vez más reales, cada vez más integras, personas con capacidad de asumir su propia sombra y su propia luz.

La aceptación, entre otras cosas de lo que eres, es una cualidad de esta conciencia sin elección, citando a Nisargadatta (1897-1981) “En el universo el sufrimiento se debe a la no aceptación. La esencia de la sabiduría es la total aceptación del momento presente, la armonía con las cosas en el modo en que suceden. Un sabio no quiere que las cosas sean distintas de como son. El sabe que considerando todos los factores las cosas son inevitables, es amigo de lo inevitable y por lo tanto no sufre. Puede que conozca el dolor pero este no le alterará, si puede hará lo necesario para reestablecer el equilibrio perdido o dejará que las cosas sigan su curso”

 

Acabo con estos versos de San Juan de la Cruz (1542-1591):

Ni cogeré las flores, ni temeré las fieras y pasaré los fuertes y fronteras

 Tirso Mujika